El pasado 11 de septiembre se cumplieron 49 años desde el golpe cívico militar que interrumpió la democracia nacional en ChileAnte ello, especialistas en memoria y derechos humanos de la Universidad de Chile reflexionaron sobre la relevancia de estas áreas del conocimiento para el quehacer investigativo y formador de la institución, así como, también, en la relación que tienen estos temas con los actuales procesos sociales y políticos que vive el país.

El Golpe de Estado de 1973 cortó el proceso democrático que vivía Chile a partir del derrocamiento del gobierno socialista del presidente Salvador Allende. La grave ruptura de este proceso histórico estuvo marcada por una fuerte represión y la vulneración sistemática a los derechos humanos de las y los ciudadanos. 

Dentro de estas vulneraciones, alrededor de 40.175 personas fueron víctimas de prisión política y tortura o de ejecuciones políticas entre 1973 y 1990, de acuerdo con la Subsecretaría de Derechos Humanos. En esta línea, para la reparación y justicia de las víctimas y sus familias, el gobierno de Gabriel Boric ha levantado una agenda de promoción a los derechos humanos, la cual también trabajará los temas ligados a la vulneración de derechos en el proceso del estallido social en Chile.

Bajo este escenario, las y los académicos de la Universidad de Chile explicaron que estas relaciones se deben a un pasado pendiente que no ha sido atendido, lo que ha sido visualizado en las coyunturas sociales y políticas, tales como el reciente proceso constituyente.

Luis Montes, académico y vicedecano de Facultad de Artes de la U. de Chile, hizo el llamado a priorizar el rescate de la memoria histórica colectiva, sobre todo en los procesos investigativos que se desarrollan en la actualidad. «La relación con el pasado es fundamental para enfrentar los desafíos del presente. Así, la consideración de las memorias como parte del debate, constituye en sí mismo una voluntad de consideración de quienes han quedado al margen», sostuvo.

Además, agregó que «esta perspectiva podría permitir comprender que los procesos políticos de nuestro tiempo se fundan en el anhelo y desafío de incorporar las voces de quienes no han sido representados».

La académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile, Carla Peñaloza, se refirió a la importancia de atender los procesos políticos nacionales, pues «enfrentarlo significa cuestionarlo, intentar comprenderlo, sacar lecciones. En definitiva, asumir que sigue actuando sobre el presente a partir de distintas maneras, demandas, rabias y esperanzas no resueltas», explicó.

Para esto, Peñaloza considera fundamental incorporar las memorias en el ámbito académico y desarrollarlas junto con la promoción de los derechos humanos. «Aquí es donde juegan una gran relevancia las memorias, pues somos la expresión de nuestros dolores y anhelos, y debemos comprender y dar espacio a esos relatos a través, por ejemplo, de la construcción de proyectos emancipatorios inconclusos, como también en una dirección contraria, ante la inhibición de los cambios por el recuerdo traumático del pasado».

En esta misma línea, el profesor Montes indicó que se deben encontrar nuevas formas de relacionarse con el pasado, por ejemplo, a través de la resignificación del arte, «rescatando del olvido esas memorias que deben ser capaces de producir efectos profundos en el espectador, comprometiéndose con un futuro donde los horrores del pasado no vuelvan a repetirse».

LA MEMORIA Y LOS DERECHOS HUMANOS EN EL QUEHACER INSTITUCIONAL

Según la Unesco, «los derechos humanos y la participación democrática deben ser los pilares fundamentales de un aprendizaje que transforme a las personas y al mundo».  En este sentido, la Universidad de Chile, ha mantenido una agenda a través de los años que busca aportar a la promoción de los derechos humanos y también relevar la memoria de las víctimas de la dictadura militar.

Así, en el marco de la ceremonia institucional por los 49 años del Golpe, la rectora Rosa Devés sostuvo que «rendimos homenaje a los miembros de nuestra comunidad quienes fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos. Así, honrando su memoria, nos comprometemos con un Chile donde Nunca Más se deba pagar con la vida el compromiso y la lealtad con las ideas y las causas justas».

La ceremonia se desarrolló a partir de la entrega de un título póstumo a la familia de Luis Mahuida, quien ingresó a la Universidad de Chile en 1968 y que en 1974 fue detenido y desaparecido por agentes de la dictadura.

En esta línea, la rectora Devés agregó que «en su memoria y en la memoria de todas y todos quienes sufrieron violaciones semejantes, hoy estamos comprometidos a trabajar por una educación basada en los derechos humanos y en los principios de no discriminación, justicia social, respeto a la vida, dignidad humana y diversidad cultural que incluya la ética de cuidado, la reciprocidad y la solidaridad».

Asimismo, las y los especialistas de la Universidad de Chile manifestaron como imperante el posicionamiento de la memoria y los derechos humanos como un eje central, sobre todo ante la toma de decisiones en materia de políticas públicas.

Claudio Nash, académico de la Facultad de Derecho de la U. de Chile, se refirió a la importancia dentro del rol formador que tiene la institución. «La memoria en materia de derechos humanos nos permite recordar, pero también nos permite cuestionar el presente y proyectar el futuro. En ese sentido, tanto la formación como la investigación deben hacerse cargo de esa memoria, así como también, ser capaces de abrir caminos de respuesta ante los grandes desafíos del presente”.

Por su parte, el profesor Montes indicó que «el espacio académico debe constituirse como un lugar de reflexión sobre los acontecimientos de nuestro pasado reciente. Esto coincide con nuestro rol de institución pública, siendo fundamental el compromiso con el respeto y la promoción de los derechos humanos».

La especialista Peñaloza señaló que dentro del rol de la Universidad de Chile, «la promoción de los derechos humanos es un deber, dentro de la comunidad, pero también hacia la sociedad chilena en general, sobre todo como un actor relevante del devenir de Chile. A su vez, es el lugar donde podemos reflexionar y diseñar estrategias que se reflejan en la política pública sobre estos temas».

Para concluir, el docente de derecho UCH llamó a priorizar estos temas en el quehacer institucional ya que «no hay otro espacio donde esta memoria pueda cumplir mejor su labor que en el debate universitario, siempre crítico, analítico y con una proyección de futuro desde el punto de vista de la construcción y divulgación del conocimiento».

Fuente: Comunicaciones VID, U. de Chile.