La belleza de la danza contemporánea llega al Teatro Aula Magna de la Universidad Técnica Federico Santa María de la mano del Ballet Nacional Chileno (BANCH), con una función única que tendrá lugar el sábado 1º de octubre, a las 19:00 horas, en el Campus Casa Central USM, Valparaíso. El elenco, reconocido como el más importante del país en su género, presentará Trío: Chacona, Cuarteto y Bolero, aplaudida trilogía de cuadros inspirados en grandes obras de la música clásica, cuya creación corresponde al destacado coreógrafo francés Mathieu Guilhaumon.

Fundado en 1945, el BANCH se constituye como la primera compañía profesional de danza contemporánea del país. Actualmente está integrada por intérpretes de Chile, Argentina, Paraguay y Francia. Guilhaumon, quien se desempeña como director artístico del elenco hace nueve años, asumió su conducción luego de consagrarse en teatros como la Ópera de París. Cuenta que han viajado fuera del país, que han ido tres veces a Francia, por ejemplo, y que han tenido muchos invitados coreógrafos extranjeros que han venido a crear para la compañía. Asimismo, han desarrollado proyectos tanto en su teatro propio como en otros espacios. “A estas alturas puedo decir que me siento muy contento, orgulloso de todo lo que se ha hecho durante estos 9 años, obviamente no ha sido siempre fácil, hemos tenido obstáculos, especialmente los últimos tres años que nos han tocado con la pandemia, que han sido difíciles, pero estamos aquí de vuelta”, señaló el coreógrafo.

Respecto a la línea artística que Guilhaumon ha conducido en el BANCH en el marco de la danza contemporánea, esta parte de una base neoclásica que se combina con un lenguaje más contemporáneo, es decir, con un movimiento que tiene que ver más con lo terrenal, más quebrado, más fuera del eje, pero manteniendo cierta línea estética propia a su estilo creativo. «La danza contemporánea, al ser muy diversa, puede abordar aspectos muy variados, ir desde lo muy narrativo a lo muy abstracto, pero pasando por un lenguaje no clásico, donde los cuerpos se sitúan en lugares más inusuales», explica Guilhaumon.

La música clásica es una fuente de inspiración recurrente en la obra de Guilhaumon, lo cual queda en manifiesto en Trío: Chacona, Cuarteto y Bolero, cuyo eje son precisamente las obras musicales homónimas, compuestas por Johann Sebastian Bach, Arvo Pärt y Maurice Ravel, respectivamente. “Cada obra juega con esta relación, esta correspondencia entre composición musical y composición coreográfica”, señaló el coreógrafo.

La primera de las obras a presentar será Chacona, que repasa el último movimiento de la segunda partita para violín solo en Re menor de Johann Sebastian Bach, figura ilustre del período Barroco. El coreógrafo explicó que en ella propone “traducir la composición musical de Bach en movimiento coreográfico, dejando que el significado emerja del gesto”. De esta manera, tres bailarines se observan, se imitan, se inspiran en el movimiento del otro y exploran el posible encuentro de sus cuerpos.

El programa continúa con Cuarteto, pieza estrenada en 2015 en el marco del Festival de Coreógrafos del Teatro Municipal de Santiago. La coreografía rescata la obra Fratres (Hermanos), del compositor Arvo Pärt, “una música que me encanta”, señaló en su momento Guilhaumon. Finalmente, Bolero recoge el famoso movimiento orquestal inspirado en una danza española, escrito por el compositor francés Maurice Ravel. El ballet estrenado en 1928, con una coreografía de Bronislava Nijinska, situaba la acción en una taberna donde una gitana bailaba sobre una mesa. “Alejándome de la narrativa original y siguiendo el modelo de una correspondencia entre composición musical y composición coreográfica, cinco y luego seis bailarines se someten al obsesivo motivo musical de Ravel, hasta hipnotizar sus cuerpos con el movimiento”, explicó Guilhaumon como origen de su creación.

Uno de los pilares de la danza contemporánea es la libertad a la hora de crear, sobre esto el coreógrafo comenta que “no partimos tratando de contar una historia, componemos y la historia surge a partir de esa composición. Entonces, cada uno está invitado también a dejarse llevar por lo que va a ver, no hay un mensaje en específico. Cada uno puede, con su propia historia, sus propias emociones, sus propios cuentos, volar y dejarse llevar en el mundo que quieran escuchando esa música, y eso creo que es lo bello de las artes escénicas, poder sentarse ahí, compartirlo con otro público, y dejarse llevar a otro mundo, cada uno con su propio imaginario, sin que arriba del escenario haya una imagen o un cuento tan impuesto, entonces ahí estamos en algo un poquito más abstracto”.

Fuentes: 5GNoticias, Entrevista Radio USM.