En las distintas facultades e institutos de la Universidad de Chile hay un total de 327 salas con micrófonos y cámaras, tecnologías que permiten que tanto los estudiantes presenciales como quienes estén conectados vía remota puedan captar todo lo que el docente imparte durante su clase. Estas salas fueron pensadas en el contexto de la pandemia y avanzar en el regreso a la presencialidad, pero también se transformaron en una oportunidad para la docencia.

De esta forma, el desarrollo e implementación de salas híbridas, con tecnología adaptada a las necesidades particulares de cada espacio, ha sido una de las grandes tareas en las que se ha embarcado la Universidad de Chile. «La sala híbrida lo que promete es que la experiencia del estudiante presencial sea equivalente a la experiencia de clase del estudiante remoto«, explica Darío Riquelme, gestor de proyectos de la Oficina de Educación Online (EOL), quien estuvo a cargo de la implementación tecnológica de las salas. Según detalla, siempre se tuvo en cuenta que lo importante es la clase y no la tecnología y que, entre otras cosas, se buscó facilitar la experiencia del profesor o profesora al desarrollar su clase y minimizar los puntos de falla.

En una noticia anterior, Leonor Armanet, directora del Departamento de Pregrado de la Universidad de Chile, comentó -a propósito de la inauguración de 16 salas en el Campus Juan Gómez Millas- que lo importante es «lograr que dispongamos de una tecnología que nos permita, con la mayor calidad posible […] que los estudiantes que están presenciales puedan realizar la interacción con su profesor o profesora, pero también que quienes están en la casa sean protagonistas, que esa experiencia formativa en ese momento sea lo más idéntica posible».

Cada año, medio millar de estudiantes extranjeros eligen a la Universidad de Chile como la institución en la que empezarán o continuarán sus estudios. «Estoy convencido que las salas híbridas son de un gran valor para promover la internacionalización de nuestro pre y postgrado. Por una parte, favoreciendo la interacción de nuestros estudiantes con sus pares en el extranjero, pero también por la oportunidad de tener presentaciones de expertos desde fuera del país», comenta el vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes.

Una de las opciones para potenciar la internacionalización es la adopción de metodologías como EMI (por la sigla en inglés «inglés como medio de instrucción»). En esta línea, la directora de la Oficina de Educación Online (EOL), Cecilia Saint Pierre, indica que la implementación de la metodología EMI requiere profundizar en las prácticas metodológicas asociadas a la educación mediada por tecnologías, y que no es solo un tema de idioma. «Esta implementación nos permitirá contar con una oferta permanente de cursos en inglés que posibiliten movilidad virtual en alianza con otras universidades, potenciando la internacionalización del curriculum y abriendo oportunidades de movilidad que en formato presencial no están disponibles para todos los estudiantes«, señala.

Fuente: Rodrigo Mundaca / Comunicaciones VTI.